Trabajo demandante

Yo no soy mamá, no tengo hermanos ni cuidé alguna vez ningún primito. Lo que sí es que soy co-dueña de una perrita chihuahueña. Esta perrita tiene un gran kilometraje y ha vivido en varias ciudades (debido a que comparto la custodia con mi mamá). La adopté hace 10 años con la idea de distraer un corazón roto (y las levantadas a las 4am a una cachorrita juguetona definitivamente ayudaron).

Los últimos años ha estado viviendo con mi mamá por cuestiones de calidad de vida. Yo vivo en la ciudad y tengo un trabajo de tiempo completo lo cual implica tiempo y atención limitada para la señorita chihuahua. Mientras que con mi mamá vive en el paraíso y se la vive de un lado a otro siguiendo su ritmo acelerado de vida.

Este mes mi mamá se fue de viaje y la dejó a cargo con una amiga que siempre la cuida cuando ella por algo no puede. Este arreglo había funcionado muy bien, sólo que esta vez el tiempo que lleva fuera mi mamá fue mucho más prolongado. Debido a esto la perrita se deprimió y se deprimió feo. No me quedó de otra más que ir por ella y cuidarla.

Esto no ha sido tarea fácil. La Srita. Chihuahua decidió dejar de comer por lo que el veterinario le recetó un par de cosas para ayudar. Y luego está todo el lado emocional (porque sí señores y señoras, los perritos tienen emociones y sienten cosas). Por lo que he tenido que modificar mi rutina y levantarme más temprano para sacarla a caminar, darle sus medicinas, darle de desayunar y dejarla instalada para el tiempo que va a estar sola. En la tarde cuando regreso de trabajar es la misma historia sólo que le toca una caminata más larga.

Y no soy de esas que siente que su perro es su hija pero definitivamente la perrita está pasando por un época en la que necesita amor y cariño. Curiosamente durante esta última semana que la he estado cuidando me dio gripa. Por lo que me siento agotada a todas horas. Pero aun así me levanto temprano, la saco a caminar, me preocupo de que coma y que esté en línea con sus medicinas aunque yo me siento fatal. Y justo esto es lo que me hizo reflexionar sobre el cariño y el esfuerzo de las mamás. Porque cuando alguien realmente necesita de ti aunque estés enfermo te paras y lo haces.

Me acordé de todas las noches en las que despertaba a mi mamá de chica porque no me sentía bien o cuando a mi mamá le dio hepatitis durante 6 meses  y aun así seguía a cargo de la familia. Y aún a mis treinta y tantos hay muchos días en que necesito de ella y le marco. Me queda claro que su trabajo nunca acaba.

La semana pasada fue el aclamado día de las madres. Mi mamá es cero fan y cree que es el mayor insulto que les regalen lavadoras o aparatos electrodomésticos o que hagan comidas en las que sólo las ponen a trabajar más. Así que el día de las madres en mi casa no se festeja, pero este año quiero pensar que su regalo fue que ella está de vacaciones y yo cuidando a la estrellita fugaz de mi perrita.

Saludos a las madres,

La Citadina.

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