La Vocera

Se acaba de estrenar en Netflix La Vocera, espléndido documental de Luciana Kaplan sobre una figura insoslayable de nuestra vida política: María de Jesús Patricio Martínez, “Marichuy”.

En 2017, el Concejo Indígena de Gobierno lanzó como candidata independiente a la Presidencia a una mujer de la comunidad nahua de Tuxpan, Jalisco. Dedicada profesionalmente a la herbolaria, “Marichuy” asumió la difícil tarea de sanar a un país que se desangra.

Víctimas del despojo y la discriminación, los pueblos del México profundo resisten en un territorio progresivamente dominado por la especulación desarrollista, donde la minería a cielo abierto devasta el suelo y la biodiversidad es sustituida por monocultivos. En las zonas más agrestes, buscar empleo significa ir a Estados Unidos, y los yermos dejados por los migrantes se convierten en escondites y pistas clandestinas para el crimen organizado.

En estas condiciones, la lucha del CNI no atañe en exclusiva a los pueblos originarios. Lo que está en juego es la subsistencia nacional. No es posible preservar la ecología sin el apoyo de las comunidades que le piden perdón a la tierra para cultivarla. La cadena del consumo y la salud empieza ahí. La creciente importancia de la comida “orgánica” es una respuesta a las numerosas enfermedades provocadas por pesticidas y fertilizantes. No es casual que “Marichuy” resuma su agenda como una defensa de la vida, prioridad del país entero.

No todos entienden esto. La Vocera muestra a rutinarios comentaristas de televisión que consideran que los indígenas aspiran a mejorías regionales, ajenas al resto de la población. No es así: frenar el ecocidio nos compete a todos. El país pierde soberanía a manos de empresas que agotan los recursos en pos de ganancias a corto plazo y donde la división territorial es impuesta por la violencia. En la nueva geografía, los municipios son sustituidos por los cárteles.

El título del documental de Kaplan alude a la función de “Marichuy” en la campaña. El CNI no buscó un liderazgo, sino a una representante de muchas voces; en contra del caudillismo, apostó por una transmisión horizontal de las ideas que atendiera sobre todo a quienes menos se han expresado, las mujeres.

La Vocera sigue a “Marichuy” a asambleas y actos de campaña en busca de un millón de firmas para llegar a la elección presidencial. Como el CNI no es un partido político, fue necesario acreditar ante el INE a una Asociación Civil que respaldara a “Marichuy”. Su nombre fue tan largo como el porvenir: “Llegó La Hora Del Florecimiento De Los Pueblos”. Fui vocal de ese colectivo y seguí de cerca un proceso marcado por la discriminación tecnológica. El INE pidió que las firmas se recabaran en teléfonos celulares de gama media, algo ideal para Escandinavia, no para los pueblos pobres de México.

Kaplan se concentra en la lucha de las comunidades indígenas. Por lo tanto, no presenta a otros candidatos que se consideraban independientes pero tenían apoyos del PAN y el PRI, como Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, “El Bronco”.

Aunque “Marichuy” sólo recabó el treinta por ciento de las firmas, fue la candidata más honesta, según reconoció el INE. Zavala y “El Bronco” cumplieron con la cuota necesaria, pero también presentaron miles de firmas falsificadas. Esa trampa evidente no fue sancionada por el Trife. Con la autoridad de quien domina el tema, José Woldenberg escribió en estas páginas un artículo con el título de “Vergüenza”.

Al recorrer el país, la cámara de Kaplan revela en forma paulatina algo más importante que la búsqueda de firmas. No estamos ante un empeño electorero, dispuesto a llegar a toda costa a los comicios, sino ante la creación de una compleja red de relaciones. Comunidades que comparten los mismos predicamentos se reúnen por primera vez. “Marichuy” viaja a confines en los que no es posible obtener muchas firmas, pero donde resulta decisivo crear contactos. El mapa de la diversidad se amplía y nuevos vínculos se tejen. Voces disgregadas se integran a un coro común.

La Vocera no sólo muestra “lo que pudo ser” la campaña de 2017-2018, sino lo que aún ocurre. De manera elocuente, comienza con el incesante andar de unas hormigas, metáfora elemental del trabajo en común, y termina con “Marichuy” haciéndose una trenza, símbolo de las redes que no dejarán de construirse.

Este artículo fue publicado en Reforma el 22 de octubre de 2021, agradecemos a Juan Villoro su autorización para publicarlo en MEX APPEAL.

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