Viejo mañoso

En todas las oficinas hay uno, aquel señor entrado en años que mira lascivamente a sus compañeras de trabajo. Lo peligroso de la situación es que en la mayoría de las ocasiones, la cosa no se queda en miradas; hay piropos, sonidos, gestos y si se valentona el susodicho también se puede pasar de mano larga.

En más de diez años de vida laboral he convivido con muchos, pero les platicaré de uno cuyas contrariedades me sacaban de onda. Las mujeres de mi trabajo le huían porque se pasaba de listo, el beso de los buenos días podía estar acompañado de un abrazo que les tocaba la espalda baja o un susurro obsceno al oído. Preciosa, mi vida, hermosa; eran algunas de las palabras que utilizaba para entablar alguna conversación con el sexo opuesto. Lo que me causaba conflicto es que cuando este señor hablaba telefónicamente con su familia, esposa e hijos, era el hombre más educado, tierno y cariñoso. Sus rasgos de viejo rabo verde se esfumaban al escuchar la voz de sus chavos.

En los últimos días del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, protagonizó un episodio en el cual al ver que un cochero de carreta golpeaba a un caballo, el filosofo abrazó al caballo, lloró y le pidió perdón en nombre de la humanidad. A raíz de este incidente, hay muchas teorías que dicen que la verdadera bondad de una persona se ve en la forma en la que trata a los animales. Adolf Hitler, uno de los hombres más repugnantes que han existido era un gran amante de los perros, de hecho promulgo las primeras leyes en contra del maltrato animal. ¿Su bondad hacía los caninos disminuye su monstruosidad?

Regresando al viejo morboso. No creo que la sed de sus ojos lujuriosos disminuyera al ser buen padre, sólo disimulaba su verdadera personalidad. Ya no laboro en la misma empresa que ese cochino. Desde que le perdí la pista, me he ido enterando de las fechorías que se tenía bien guardadas. A una compañera le dijo que ya llevaba mucho tiempo separado de su esposa, mentira, y que le gustaría salir con ella. Otra compañera estuvo a punto de denunciarlo por acoso sexual, pero ella decidió buscar otro lugar para laborar.

Creo que si uno obra mal, tarde o temprano, tendrá su merecido aunque haya hecho otras cosas bien.

Saludos intergalácticos.

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