80 años de perspectiva

El sábado pasado tuve el gusto de atender una fiesta de cumpleaños. La persona festejada cumplía ni más ni menos que 80. Como parte del festejo se hizo un video con fotos y recuerdos de todos los años que integraban su vida hasta el presente.

El detalle está en que el cumpleañero no ha tenido un vida ordinaria, todo lo contrario. Cuando me senté a platicar con él en medio del festejo no pude evitar comentarle: Haz vivido una vida muy exótica. Sí – me dijo. Y me la empezó a contar.

Me empezó a contar la historia en lo que parecería la mitad, llegó al presente y luego, cuando uno pensaría que estaba terminando, empezó. Empezó cuando terminaba, porque me contó sobre su infancia, sus papás y sus hermanos. Me contó cómo estudiar fue difícil sin el apoyo de su papá y que en cuanto lo logró decidió salir de su país de origen y conocer el mundo.

A partir de esa salida vivió en por lo menos 5 países diferentes pasando un aproximado de 4 años en cada uno. Le tocó vivir golpes de estado, climas extremosos, turbulencia política y el avance de la tecnología. Claramente tiene un repertorio de historias dignas de película, novela o serie (para todos los gustos).

Siempre he sentido curiosidad por saber el motivo de tanto movimiento. Es una persona tan tranquila que no pensarías ni un segundo que estaba huyendo de algo, ni tampoco buscando algo, si no más bien viviendo. Por momentos pareciera que navega sin brújula, pero me queda claro que siempre había un camino.

Yo quiero saber cómo logra uno eso. Y al final de la plática encontré mi respuesta. No tuve que escarbar entre renglones y detalles para encontrarla, simplemente le pregunté directo y al grano: ¿Por qué te fuiste de tu país y nunca regresaste?

Porque la gente de mi país sentía que tenía los problemas más grandes del mundo. Y cuando salí de mi país me di cuenta que mis problemas no eran problemas.

Entonces entendí mi problema.

Hay un ejercicio que me encanta, lo aprendí hace varios años cuando decidí que tenía los problemas más grandes del mundo. Lo primero que tienes que hacer es imaginar que tienes como un lente de cámara arriba de ti y te colocas atrás de ese lente para ver la perspectiva de ti sentado justo donde estás. Luego sube un poco más, ya no ves sólo el cuarto donde estás, si no tu casa. Y luego te sales un poco más para ver tu colonia, luego tu ciudad, luego tu país, luego tu continente, luego el mundo y luego tu planeta.

¿Qué tan grande es tu problema?

Saludos con perspectiva,

La Citadina.

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