Agresión

Relacionamos, casi siempre, la palabra agresión con algo físico. Me agredió, le dice el hijo al padre, de inmediato el progenitor imagina a su chavo recibiendo un golpe por parte del bravucón de la escuela. La muchacha con lágrimas en los ojos le cuenta a sus amigas chismosas en el café que otra vez fue agredida por el patán con el que sale. ¿Te volvió a pegar? Pregunta con rabia la mejor amiga. Si, responde la víctima mientras se suena la nariz. Agresión igual a madrazo o a una buena mentada.

Chinga tu madre, suena la clásica leperada mexicana. Con mi madre no te metas, con todo menos con mi jefecita, grita el ofendido  con cara de energúmeno. A los descendientes de Cuauhtémoc nos duele más que un buen trancazo que se metan con quien nos dio la vida. Aunque no sea una grosería artera hay quienes dicen que las palabras tienen un mayor efecto que un buen catorrazo.

Paso al cajero por un poco de efectivo, a lado de éste hay un Jarocho. Aprovecho la ocasión y compro un café de olla, gasolina para continuar. Me siento, disfruto el café y leo la novela en turno, Pecado de Laura Restrepo. A mi lado hay una plática que llama mi atención, me encantan las charlas ajenas, a veces intervengo; lo sé, un día me van a partir el hocico. Mientras tanto, colecciono historias.

Un adulto mayor habla con un joven, por lo que conversan, infiero que son tío y sobrino. El padre del chavo está enfermo, hablan de lo triste que es verlo así. Primero enuncian sus virtudes, después tiran a matar. Fue un ejemplo, nunca me pegó, trabajador; pero lo que más me duele es que siempre me menospreció, me hacía menos y eso me duele mucho, argumenta el joven mientras se le quiebra la voz.  El hermano, añade, tu padre fue así, ninguneaba a todos. El vástago remata, su indiferencia era la peor agresión. Me llama la atención que hablan del enfermo como difunto. ¿Ya quieren que se muera? 

Ahí es cuando escucho la palabra, agresión. No hubo golpes ni mentadas pero si omisiones. Violencia psicológica dirían los especialistas. ¿Qué tanto hemos sido agredidos y hemos agredidos sin darnos cuenta? Es difícil llevar un conteo minucioso de nuestros actos pero si podemos intentar pensar un poco antes de actuar o hablar, a mí me cuesta mucho. 

Saludos intergalácticos.

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