Democracia digital

Cuando entró en vigor la reforma fiscal impulsada por Luis Videgaray fui al Museo de Arte Popular, cuya tienda reúne las muchas formas en que la artesanía mexicana prefigura el paraíso. Sin embargo, en esa ocasión la oferta era escasa. La encargada me explicó el problema: “Le están pidiendo factura electrónica a los artesanos. ¡En comunidades que ni siquiera tienen luz eléctrica!”.

Quienes piensan que la tecnología es la fórmula mágica del progreso ignoran el país que tenemos o, peor aún, aspiran a que se vuelva más desigual. El comentario viene a cuento porque las candidaturas independientes a la Presidencia dependen de un aparato al que millones de mexicanos no tienen acceso. El Instituto Nacional Electoral ha creado una aplicación que se puede descargar en teléfonos con sistema operativo iOS o Android de nueva generación. No todos tienen un celular de ese tipo y numerosas regiones carecen de conectividad.

Los requisitos para las candidaturas independientes son complicados hasta el agravio. Es necesario recabar al menos 866,593 firmas. Los expertos aconsejan juntar un millón porque muchas firmas se desperdiciarán por errores “de dedo” (hay tres tipos de credencial de elector y otras tantas variantes de registro).

El mayor desafío es territorial: las firmas deben estar repartidas en al menos diecisiete estados de la República, pero de nada vale conseguir, por ejemplo, cinco mil firmantes en Nuevo León, pues se debe cubrir “el dos por ciento de la lista nominal de electores de cada demarcación”.

Sólo quienes ya tienen una plataforma electoral establecida pueden cumplir tamaños requisitos. La ley electoral fue diseñada como el “plan B” de los políticos profesionales.

Aun así, el INE registró a ochenta y seis aspirantes a la candidatura presidencial. Esto habla del imperioso deseo de hacer política al margen de los partidos; también, de un país donde la esperanza supera a la realidad. En un cálculo optimista, cinco independientes lograrán participar en la contienda.

No todos enfrentan las mismas trabas. Para evitar el lavado de dinero, cada candidato debe tener una cuenta bancaria sujeta a escrutinio. Esta disposición es lógica, pero no afecta a todos por igual. Vivimos en un país discriminatorio donde Conapred ha denunciado las enormes dificultades que los indígenas tienen para obtener respaldo del sistema financiero.

María de Jesús Patricio, nahua de Tuxpan, Jalisco, es apoyada por el Concejo Indígena de Gobierno como candidata independiente a la Presidencia. Se dirigió a HSBC para abrir una cuenta y fue rechazada con el pretexto de ser militante “antorchista”. La respuesta desafía la razón. Patricio carece de vínculos con Antorcha Campesina, pero quienes sí los tienen son Enrique Peña Nieto y Alfredo del Mazo, apoyados por Antorcha en sus campañas a la Presidencia y a la gubernatura del Estado de México. Por otra parte, HSBC surgió en 1865 como The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation para administrar las ganancias del tráfico de opio. Una indígena mexicana no es sujeto de crédito para el emporio de los traficantes.

Por fortuna, Banorte (uno de los pocos bancos mexicanos que quedan después de Fobaproa) sí aceptó a Patricio como cuentahabiente.

Del 13 al 19 de octubre, Marichuy recorrió los “caracoles” zapatistas. En los actos sólo hablaron mujeres. Esas voces se sumarán a otras para dibujar un país posible. En forma elocuente, Marichuy Patricio prefiere que la llamen “vocera” y no “candidata”. De ahí que el sitio web que cubre sus tareas lleve el nombre de actividadesdelcigysuvocera.blogspot.pe.

Además de escuchar propuestas, la gira tenía como objetivo recabar firmas, aprovechando que en las congregaciones habría teléfonos “inteligentes”. Cuando Marichuy se presentó en Altamirano y Ocosingo, no hubo conectividad. ¿Azar o sabotaje?

Hay quienes piensan que basta apagar la luz para aislar a los más pobres. Pero las ideas y las palabras son luminosas en sí mismas. El sueño de la candidatura indígena continuará hasta el 12 de febrero de 2018, plazo límite para el registro.

María de Jesús Patricio es experta en herbolaria. Durante tres años, su madre estuvo paralítica y fue desahuciada por los médicos. Ella la trató hasta que volvió a caminar.

Con ese temple ante la adversidad se ha propuesto lograr otro remedio: que también el país camine.

Este artículo fue publicado en Reforma el 20 de octubre de 2017, agradecemos a Juan Villoro su autorización para publicarlo en MEX APPEAL.

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