Hace tres años

3 años también son 36 meses ó 152 semanas ó 1,095 días; sea cual sea la métrica que se utilice puede ser un chingo o muy poco, ya ni sé. El tiempo no para, el reloj sigue moviéndose y el calendario hace lo mismo. En tres años pasan muchas cosas; en la vida de una persona, en una familia y en un país. Hace tres años tuve una accidente que cambió mi vida para bien, en su momento fue una tragedia. Mi querido hermano está hasta la gorra que siga escribiendo del tema. Ya lo superaste cabrón, ya lo que sigue, no escribas de eso, me dice Manolo. Cada vez escribo menos del suceso, comprende hermano, es el aniversario, se cumplen tres años que les puse en la madre, pero también nos unimos como familia y nunca me dejaron de apoyar. Familia, los amo. También amo a mis amigos que siempre estuvieron presentes.

Hace tres años casi me lleva la Catrina pero me le escapé a esa flaquita. Me gustaba mucho la fiesta y me perdí en ella, desde hace tres años no he tomado ni una gota de alcohol. Me encantaba coquetearle a mujeres con novio, ya no me meto en donde no me llaman. Me fascinaba meterme en problemas, cada vez lo hago menos. La mayor parte del tiempo estaba crudo, hoy en día lo único en mi vida en esa condición es algún esporádico sushi. Hace tres años tenía muchas dudas, cada día tengo más certezas.

Vivía en la ciudad de mis sueños, Barcelona. Me encantaba caminar por las Ramblas. Lamentablemente en esa misma zona, la Ciudad Condal acaba de sufrir un atentado horroroso causado por la estupidez y la ignorancia. Hace tres años los ataques terroristas en el semanario francés Charlie Hebdo o en el Bataclan eran impensables. Cada día las profecías Francis Fukuyama en “El fin de la historia” cobran más fuerza. Hace tres años los 43 estudiantes de Ayotzinapa seguían con vida.

Hace tres años vi en vivo y a todo color como se homenajeaba a Rafa Márquez en el Camp Nou, el FCB recibía a los Panzas Verdes del León. Hoy en día el zamorano se encuentra en el ojo del huracán por posibles nexos con el narcotráfico. Hace tres años el Capi se alistaba para viajar a Italia y jugar con el Hellas Verona, ahora no sale ni a la esquina y no puede jugar en México.

En tres años la lección más importante que he tenido es que hay que vivir cada día al máximo, disfrutar todo, aprender de los errores y ser feliz. No sabemos que día será el último. No podemos vivir con miedo pero debemos vivir con responsabilidad. No somos responsables de las caras que tenemos pero si de las que ponemos.

Saludos intergalácticos.

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