Adiós, gasolinera

Una buena razón para no suicidarse es la curiosidad por el día que viene. ¿Qué habría sido del progreso humano y la preservación de la especie sin la anticipación de ansiosos, ambiciosos e impacientes? Basta con percibir cualquier discreto guiño del mañana para temerse que el presente se apolilla. Una suerte de pubertad emocional que invalida los tiempos anteriores para apostar su resto por el adelanto, y a la larga por la supervivencia.

Difícilmente olvida uno la primera impresión que le causó el encuentro con un gran adelanto tecnológico. En mi caso, confieso que escuchar por primera vez un compact disc no sólo me produjo un enorme entusiasmo, sino asimismo, al paso de los días, una creciente intolerancia al ruido producido por los acetatos –el hiss, las rayaduras, la erosión natural–. Súbitamente vi envejecer veinte años mi colección de discos, o eso al menos pensé, carcomido por la comezón del mañana. Nada que se compare, sin embargo, al primer viaje dentro de un auto eléctrico.

Verdad es que los discos LP volvieron, pero entre eso y clamar por los tiempos anteriores a la penicilina se interpone no sólo la razón, sino el instinto de supervivencia. Una vez que el progreso nos hace dar un paso hacia adelante, volver la vista atrás es sentir repelús por lo que no hace mucho parecía normal y de pronto resulta intragable como una Coca-Cola tibia. La idea de viajar hacia el futuro puede ser atractiva, siempre y cuando no haya boleto de regreso (¿pues quién querría volver a las cavernas?). Estas y otras modernas reflexiones me hacían compañía en el asiento trasero del Tesla 3 –poco menos que un objeto rodante no identificado– que avanzaba en mitad de un silencio no menos asombroso que el del primer cd, y en lugar de tablero tenía una gran tableta electrónica donde se dibujaban las siluetas de autos, motos y peatones en torno nuestro.

Asomarse al mañana, ya decía, es convertir al presente en recuerdo. Lo supe días después, cuando llené de gasolina el espacioso tanque de nuestra camioneta por algo más de mil seiscientos pesos. “Si esto no es el pasado, yo soy Tutankamón”, refunfuñé, desde la frustración de haber vuelto al ayer –como quien dice al hoy apolillado– con la cabeza gacha. Al tanto de que en otras latitudes (las carreteras californianas, por ejemplo) Tesla ha instalado estaciones de carga con paneles solares, totalmente gratuitas para sus clientes, no pude ya evitar mirarme en el retrovisor de mi SUV de seis cilindros –con lo que me gustaba, hasta hace unas semanas– como un retazo de hombre de Tepexpan.

El futuro, no obstante, tiene prisa. Trascendió hace unos días que Hertz, la arrendadora de autos, ha hecho un pedido a Tesla de cien mil unidades. ¿Quién, que haya decidido rentar un coche, resistirá la comezón de manejar al fin un auto eléctrico… sin gastar un centavo en energía ni hacerle carantoñas al Armagedón? ¿Quién no querrá tener uno en su casa? Había escrito, por cierto, “combustible” en lugar de “energía”, digamos que por puro acto reflejo, pero evidentemente esa expresión va en camino al desuso y está cerca de ser una antigualla, aunque por el momento el sentido común se niegue a hacerse cargo de que para avanzar ya no es indispensable quemar, ni destruir, ni combustionar nada, y tampoco excavar entre los fósiles.

Más allá, sin embargo, de la opinión que tenga uno al respecto, está claro que el mundo va hacia allá. Esperar otra cosa equivale a pedir a las manecillas del reloj que cambien de sentido, empeño candoroso que la Historia nunca se ha privado de poner en ridículo. La energía solar, los coches eléctricos y la carrera espacial son las grandes apuestas de Elon Musk, pues ocurre que al mandamás de Tesla, que hoy por hoy es el número uno de la lista de Forbes, no le gusta la gasolina; tanto así que encabeza una suerte de cruzada personal por el futuro del género humano. Pero esa ya es materia de otra columna.

Este artículo fue publicado en Milenio el 30 de octubre 2021, agradecemos a Xavier Velasco su autorización para publicarlo en MEX APPEAL.

Foto:

https://www.abc.es/sociedad/abci-2-por-ciento-fortuna-elon-musk-resolveria-hambre-mundial-segun-director-alimentos-202110271228_noticia.html

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