Quiche de vida

Este año decidí hacer una especie de “bucket list”.

La idea la saqué de un podcast en donde las conductoras decidieron hacer una lista de 18 cosas para hacer en el 2018.

Entre los 18 elementos de la lista está hacer un quiche.

Si me preguntaran por qué la verdad es que no hubiera sabido contestar la pregunta hasta después de hacerlo.

Ya es Septiembre, me tardé 8 meses en hacerlo. Primero porque no tenía el molde. Estaba en mi lista de compras pero en Marzo falleció una amiga que tenía setenta y tantos años que me dejó como albacea y podía escoger lo que quisiera de su casa. Me llevé un cuadro que me heredó específicamente a mi y un molde para quiche. No era el típico molde de metal, este es de cerámica, blanco y con una receta impresa en la base de adentro. Le pregunté a mi mamá si sería igual de bueno y me contesto que era buenísimo. De hecho solía pertenecer a la cocina de un americano con mucho dinero que falleció y sus herederos vendieron la mayoría de sus pertenencias. Estoy empezando a sospechar del molde.

Luego estaba el tema de la receta. Siempre está internet, pero yo quería una receta que me garantizara el éxito. La amiga de setenta y tantos era francesa y tenía su receta pero no me convencía al 100% y no por menos preciarla, pero no era la indicada. En casa de mi mamá se come un quiche espectacular y decidí que quería esa receta. Se atravesaron visitas, fiestas y por menores de la vida lo cual implicó que no tuviera la receta en mis manos hasta principios de Agosto.

No deja de asombrarme la facilidad con la que se nos pueden escurrir los días entre los dedos de cada semana. Me quedan cuatro meses para terminar la lista de la cual llevo un par así que la semana pasada puse manos a la obra. ¡Tenía que hacer ese quiche!

Siempre me ha encantado adelantar la tarea así que empecé a hacer la masa para el quiche un día antes, al igual que las espinacas para su relleno. Estaba preparada, tenía los ingredientes, la receta que más me entusiasmaba y el molde perfecto. Nunca me había sentido menos preparada para hacer algo. Siempre pienso eso cuando cocino una receta nueva. Pero este quiche era algo especial. Quería que saliera perfecto, era un elemento en una lista importante y sentía presión.

La receta dice que dejes la masa una hora en el refrigerador y yo la dejé un día. Cuando la saqué estaba como una piedra, completamente imposible de moldear. Tuve que dejar que se calentara un poco, pero el horno ya estaba prendido. Tenía el tiempo medido y necesitaba apresurar la masa. La calenté precipitadamente unos segundos en el micro (escucho los reclamos franceses) para ahorrar tiempo. La masa ahora estaba demasiado suave y se quedaba pegada a todo. Hubiera estado a punto de desistir si no hubiera tenido ya todo listo y el horno tronando de calor.

Me dije a mí misma que la vida no es perfecta e improvisé. Abrí el cajón de la creatividad, eché harina en la mesa y expandí la masa poco a poco con el rodillo. La masa se fue aflojando y endureciendo, un punto perfecto entre flexibilidad y rigidez. Mientras rodaba el rodillo rodaban mis pensamientos. Después, acomodé la masa como Dios me dio a entender e hice unos arreglos sintiéndome mitad escultora artesana y mitad niña de dos años jugando con play doh.

Aventé todo al horno, el quiche con su relleno y mis preocupaciones de paso. Me lamenté por improvisar y sobre todo por no ser perfecta. Media hora después salió el quiche más increíble y delicioso que he probado. Todo estaba en su punto y me sentí domadora de adversidades. Vencí sobre todo mis prejuicios de que todo tiene que estar impecable para funcionar.

Siempre supe que quería hacer el exótico platillo francés que se puede desayunar, comer o cenar. Hoy hice las 3 cosas y con cada mordida intenté recordar la lección de vida que me trajo. Quiero seguir cocinando quiche, con las mil y un variedades que permiten la creatividad de ingredientes como relleno. Y sólo para los supersticiosos, confieso que en un par de años pienso romper el molde, no le quiero dar una historia más que contar.

Saludos desde la cocina,

La Citadina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s