El arte y el pan

Poco a poco el calor de la cocina se va transportando junto con el aroma que sale del horno. Juntos recorren el aire por arriba y por abajo, viajan por las esquinas y van impregnando todos los espacios fríos y vacíos.

Estoy haciendo pan.

Empecé el día con poca energía y menos ganas. Abrí mi agenda y empecé a revisar los pendientes. Nada me emocionaba mucho, hasta que abrí el refrigerador y recordé que no había pan para el desayuno. Desde hacía una semana estaba juntando poco a poco los ingredientes que necesitaba para hacer pan en casa. No es que se necesiten muchos pero había un par de cosas que no tenía y las fui coleccionando con paciencia a través de los días.

El lunes era el día perfecto para emprender mi alma de panadera. Nunca lo había hecho, pero sabía que necesitaba paciencia y sobre todo tiempo. Así empecé a reunir los ingredientes tempranito en la mañana y para las 11 am ya estaban todos revueltos y listos para reposar para que hiciera su magia la levadura. Tomé una foto de la masa para asegurarme de que en un par de horas hubiera duplicado su tamaño (como me lo indicaba la receta). Claramente no necesité corroborar tamaños cuando a la 1 de la tarde me asomé a ver cómo iba la masa y descubrí una bola enorme casi 3 veces el tamaño. Me sentí como niña chiquita haciendo experimentos mágicos.

A las 3 de la tarde tocaba amasar, mínimo 5 minutos. No había pasado ni uno y yo ya me estaba impacientando. Hasta que me detuve y me hice consciente de que aquello que tenía en las manos me lo iba a comer. Recordé Como Agua Para Chocolate de Laura Esquivel y decidí darle puro amor a la masa.

Finalmente a las 7 de la noche la masa entró al calor del horno y empezó a transformarse nuevamente en la obra final. Casi como en un delirio de olores lo saqué cuando era hora e impacientemente lo probé. Un poco más crujiente de lo que esperaba pero no podía de la emoción al comer algo que con tanto amor y cuidado lo había creado yo misma.

Una amiga que tenía de 70 años siempre me dijo que cocinar era un arte completo, porque involucraba los 5 sentidos para crear.

Ayer hice arte.

Ayer hice pan.

Saludos artísticos,

La Citadina.

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