De Portales a Polanco

Conocí a “El Licenciado” cuando íbamos en la prepa. La amistad se dio desde el primer año, hemos tenido nuestras diferencias pero desde el 2001 nos tenemos un fuerte cariño. Desde que lo conocí, tenía claro que se dedicaría a la abogacía, su determinación y astucia lo han hecho transcender en ese campo; tiene un tiempo que ha invertido en otros ramos, algunos muy alejados a las leyes. Al principio de la semana me invitó a la inauguración de una galería de arte de la cual es copropietario, ésta está ubicada en Polanco.

Los viernes por la tarde la CDMX es un caos, llegar a Polanco en automóvil desde la colonia Portales puede ser una odisea por eso decido tomar el metro. Abordo la estación más cercana a casa, metro Eje Central. Sólo veo rostros de hartazgo y cansancio, las personas quieren llegar a casa, mi atuendo y loción desentonan. Voy en mi mundo, los audífonos me aíslan. Veo los gestos de las personas y me gustaría saber que piensan. La mayoría de las personas que utilizan el metro en la Ciudad de México pertenecen a la clase media baja y clase baja. Muchas personas “invisibles” que trabajan para sobrevivir, no pueden gastarse un peso más de la cuenta porque si lo hacen, valen madres. 

Trasbordo en Mixcoac para dirigirme al metro Auditorio Nacional. Llego a mi estación destino y salgo a la superficie, ahí está Paseo de la Reforma, una de las avenidas más emblemáticas del país. Edificios impresionantes alumbran la fría noche chilanga. Camino por Polanco, una de las colonias más opulentas de Latinoamérica. Llego a uno de mis lugares favoritos de la ciudad, Parque Lincoln. La galería está enfrente de éste. Luces, más luces, esculturas de calaveras, todo es muy llamativo. La inauguración es todo un suceso entre la clase alta citadina. Si antes estuve entre los “invisibles”, ahora estoy con los “intocables”. Esto no es México, es más, los asistentes parecen anglosajones pero no mexicanos. Hago acto de presencia y me voy. Me siento abrumado, acabo de vivir en carne propia ese México de contrastes del que tanto se habla hoy en día.

Regreso por donde llegué, el metro me regresa al Eje Central. Salgo del metro y huele a pulque. La famosa pulcata “La Paloma Azul” me regresa al mundo terrenal, en la galería sólo servían martinis y bebidas estrafalarias. Siempre he sido alguien que puede convivir en dos mundos, antes me sentía culpable, ahora lo disfruto y convivo en ambos. A veces no se puede luchar contras las desigualdades, sólo queda observar.  Necesito algo para aterrizar y el estómago me informa que hace hambre, que mejor para sentirme mortal que ir por unos tacos de tripa.

Saludos intergalácticos.

Un pensamiento en “De Portales a Polanco

  1. Todos somos iguales, lo aseguro, lo único que cambia es la ropa y en ocasiones el carro que usas, sin embargo lo más hermoso es poder adaptarse a cualquier situación, no existen ni poderosos ni mendigos, solo espíritus que vuelan con el mismo aire. Saludos y tu mx esta bellísimo.

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