Relatos aleatorios inspirados por conversaciones en un Uber vol. 1

Hace un par de semanas, tuve una de esas rachas en las que todo lo malo te pasa y siempre (como si se tratara del más preciso reloj suizo), en el peor momento. Cuando yo pensaba que ya nada me podía salir peor… se me chinga el coche. ¡Mmmmmta madre!

Hoy, a dos semanas de que esto pasó, mi actitud es mucho más tranquila y relajada ya que he usado mucho más la bici y he caminado bastante. Me he dado cuenta que el coche es una gran ayuda pero no es necesariamente indispensable.

También me he convertido en un usuario activo de Uber, cosa que no me agrada en lo más mínimo ya que siento que de esa manera el dinero se me va como arena entre los dedos. Sin embargo, como no tengo otra opción, también he ido aprendiendo a agarrarle el gusto y trato de disfrutar todas mis conversaciones con la gran  variedad de distintas personalidades con las que me encuentro detrás del volante. Ya me tocó incluso una señora de más de 50 años, que hablaba de la manera más fresa posible y con la cual  me costó mucho hacerme a la idea de que estaba subido en un Uber y no en Polanco afuera de una estética de alcurnia.

Me ha tocado de todo. Pero la conversación que tuve con el último al que me subí, fue la que me inspiró a escribir esto.

Me subí al Nissan Sentra color negro manejado por Jordan Joaquín, o algo así. Estoy seguro que era una mezcla de un nombre americano con un nombre en castellano.  Noté al instante que “Jordan” no  era de Cuernavaca ya que lo primero que me dijo al subir fue: “ Uff que calorón ha hecho el día de hoy, ¿no?”

No hacía calor. Nada.

Al ver mi cara duditativa y mi expresión facial con la que le daba a entender totalmente que no estaba de acuerdo con él, su siguiente oración fue: “Es que soy de Guanajuato, todavía no me acostumbro al calor”

La conversación vagó sin rumbo por distintos temas hasta que me dijo que Cuernavaca se le hacía una ciudad espantosa… no con esas palabras necesariamente… pero así lo sentí yo. Me ardí. No me gustó que lo dijera. ¡Pinche Guanajuatense! Ni que Guanajuato estuviera tan ching… en este momento entraron a mi cerebro los hermosos recuerdos que tengo en esa ciudad y lo analicé de mejor manera y la verdad es que es una ciudad y un estado muy bello. Así que no pude discutir. Me quedé estupefacto escuchando las diversas razones por las cuales opinaba de esa manera y por desgracia… tiene razón.

Las calles están hechas pedazos. Intransitables y en épocas de lluvia peor. Hay caos vial en horas pico. Exceso de población para una ciudad cuya infraestructura es de ciudad pequeña. El transporte público es una basura. Las áreas verdes son escasas a comparación de hace unos 10 o 20 años.

Esas son algunas de las razones que me dio y eso que sólo lleva 3 meses viviendo aquí.

Evidentemente no todos los lectores Mex Appealers conocerán la ciudad, pero quién ha vivido aquí en años anteriores, sabe que Cuernavaca perdió esa alegría y colorido que la caracterizaba antes.

Yo, que considero a Cuernavaca como mi casa, me cuesta que alguien de fuera venga y me señale lo negativo. Pero a pesar de que duele y moleste, tengo que aprender a aceptarlo si es la realidad. Es curioso ya que esto puede aplicarse a cualquier tipo de críticas que uno recibe, ya sea sobre su personalidad, sus malos hábitos, defectos, etc.

Ahora, a esconder esos defectos debajo del tapete de la entrada y seguir con el día a día en esta ciudad, que aunque me restrieguen en la cara todo lo malo qué hay en ella, difícilmente podré dejar de llamarla Mi Casa.

Saludos cordiales

Billy Brown

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