Un viaje

Un viaje, conocer… o sólo volver…

A veces un libro es un viaje que te hace reflexionar sobre lo que has hecho, lo que dejaste, anhelaste y lo que no estás dispuesto a no hacer (negativo+negativo=afirmativo).

Eso pasa cuando lees un libro que se ubica a unas cuadras de tu casa, que tus amigas godinettes te recomendaron (es más te lo llevaron para leer) porque cuando les contaste tu última historia (que ocuparía 3 capítulos –resumida- en la Rosa de la Lupe) de amor desamor, necesitaban ponerte en contexto con una novela no tan romántica pero que tenía unos destellos de tu historia.

Ok, lo lees en 3 días y ese fin de semana decides ser súper apoyadora del cine nacional y te encuentras con una peli que ni cerca de tus historias de vida pero sí de la época, la música, los lugares y esa cotidianidad que solo sabes que has vivido (o vives)… y pum… cae un 100 (ó sea un veinte x 5 sin que te des cuenta) y quieres solo comerte el mundo (bueno Chilangoland) de un bocado… bye!

En tu #adultlife tienes esa “libertad” de ser quien eres y aceptar lo que eres y lo que te gusta sin remordimientos ni juicios (aunque a veces te persigan). Sí, es el momento de aceptar todo eso que eres, no hay vuelta atrás.

En mi caso… tengo un sueño reprimido de cantante/bailarina de pop ochentero que cada que puedo me paro en el espejo y bailo sin parar hits de la época con toda la energía sin dejar margen de error, un sentimiento que ni los que se hicieron famosos por esas canciones sintieron y he ahí a una lady desbordando energía positiva ¡hell yeah!

Te ves en el espejo y te preguntas si a tu edad (de señora consumada) lograste eso que jugaste en ese jueguillo que basado en la edad que (según tú) te ibas a casar (en mi caso fue 24) dejabas a la suerte: el marido, la luna de miel, los hijos y había algo más que ya no me acuerdo (necesito a mis amigas).

La reflexión de todo esto. Nada es como quieres que sea, de ahí, te frustras, sufres, caes y te levantas, aprendes y tomas lo bueno y sigues adelante. El aprendizaje más grande (para mí al menos) es que hay un 50% que no depende de ti (llámenle destino si quieren) pero hay factores externos que nos hacen acoplarnos a lo que hay y sobre todo, nos enseñan a que debemos ser flexibles y a darnos cuenta que no somos lo que éramos ayer y que evolucionamos.

Hagamos un alto y pensemos en lo que HOY queremos, que nos hace feliz hoy y no dejemos que aquello que anhelamos nos coma en el intento.

Saludos amorosos

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