¿Godín o emprendedor?

Tiene un poco más de dos años que tomé la decisión de dejar atrás el mundo de las oficinas, de los jefes, de llegar temprano para checar tarjeta, de “godinear” vaya, y cambiarlo por el mundo de los emprendedores y soñadores. No, no es lo mejor que me ha pasado. No les voy a salir con esas jaladas de que ha sido la mejor decisión que he tomado y que me siento muy feliz de ser el dueño de mi tiempo.

De hecho, ha sido una puta pesadilla. Excuse my french.

Primero que nada, el querer emprender mi negocio redujo mi estatus financiero sustancialmente. Tanto, que llegué al punto de que hubo un par de días en los que tuve que comer frijoles y tortillas porque no tenía ni siquiera 10 pesos. Ni en el banco, ni debajo de mi colchón, ni tirados en el suelo de mi coche.

El vivir en una montaña rusa financiera, con sus subidas y sus bajadas, me ha costado mucho.

Primero que nada, se requiere una disciplina impecable en los horarios. Me cuesta bastante despertarme digamos a las 7am, bañarme y desayunar como para estar a las 8am trabajando frente a mi computadora.

El no tener un jefe y un horario de oficina, definitivamente no es lo mío. Los días que más disciplinado soy, estoy a las 9:15 sentado frente a mi computadora PERO, sin haber desayunado. Me preparo mis quesadillas y me las como tranquilamente mientras checo Facebook, los diarios deportivos y demás.

Estar trabajando desde casa, conlleva millones de distracciones. En mi caso particular, esas distracciones pueden ser desde mis gatos, hasta mi Play Station, siguiendo con YouTube, Netflix y muchas más.

Además de las distracciones, cuando uno decide emprender, lo hace sin saber qué tan bueno es para venderse, y la realidad es que desde mi punto de vista eso es lo más importante. Tienes que ser un agente de ventas muy obstinado y empeñado en vender tu producto o servicio, y si esa capacidad no la tienes desarrollada, no la vas a hacer. Creo que en este rubro soy mejor que en el de los horarios.

Es realmente desesperante.

He llegado al llanto en varias ocasiones. He tenido que pedirle dinero prestado a mi señora madre y teniendo 30 años, es algo de lo que uno se puede llegar a sentir muy avergonzado. Te pueden invadir sentimientos de derrota y sobre todo, de fracaso como hombre y/o ser humano.

Sin embargo, hay una frase que me impulsa a seguir sufriéndola pesado. Y si no tuviera esta frase creo que de verdad estaría varado en medio de la nada y no tendría rumbo.

Dice así:

“Tener un sueño y fallar en el intento por conseguirlo, es mucho mejor que ni siquiera intentarlo. El éxito jamás estará garantizado, pero si nunca apuestas, nunca ganarás.”

Yo he perdido bastante, pero creo que seguiré siendo terco como una mula. Si sigo apostando, tendrá que llegar el día en que gane. Habrá que ser muy paciente y muy tenaz.

A los mex appealers no les recomiendo que se conviertan en emprendedores. Más bien que les recomiendo que si llegan a tomar esa decisión, nunca cejen en su esfuerzo por conseguirlo.

Costará mucho, pero seguro que al final del camino obtendrán una recompensa.

Saludos cordiales.

Billy Brown

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