Relato breve sobre la muerte

Nuevamente, les comparto a todos los mex appealers de corazón, un breve relato, cuento, historia (o cómo quieran llamarle) que escribí en mis tiempos de ocio allá por el ya lejano año del 2012. Es curioso ya que es una historia totalmente inventada que no tiene nada que ver con mi vida personal, sin embargo, casualmente, mi abuelo falleció un mes después de haber escrito esto. Se los dejo:

Antier murió el abuelo.

Lo digo como si no lo sintiera, pero la cosa es que lo sentí bastante. A mis largos treinta años es la primera vez que vivo la muerte de alguien cercano; cuando era más pequeño un par de conocidos cercanos murieron en accidentes de coche y ese tipo de situaciones por las que mueren los jóvenes, pero nada que pudiera afectarme como la reciente muerte del abuelo.

Quizás, lo que más me preocupa no es que haya muerto, sino en las condiciones en las que murió. Sólo. Encerrado en uno de esos asilos que modernamente llaman “casas de retiro” pero que en realidad son simple y sencillamente la manera idónea de deshacerse de tus parientes ancianos para que ya no te den lata a ti, y se la den a alguien más, eso sí, pagando un dineral además.

Este par de días he pensado mucho sobre la muerte. He llegado a varias conclusiones, algunas perduran en mi cabeza y otras se desvanecen pronto. Pero una de las conclusiones que más presente tengo en este momento es la siguiente: Prefiero morir “joven”, digamos entre los 50 y 60, súbitamente, a tener que verme aislado al peor confinamiento posible, lleno de viejos loquitos y seniles (aunque probablemente el más loquito sería yo). Además, por ahora no estoy casado y ni siquiera tengo una pareja con la que pudiera formar un equipo hasta que la muerte nos separase. No sé, quizás mañana conozca al amor de vida y todo cambie, pero por ahora todo apunta a que moriré solo.

Pero, ¿¡Qué clase de pesimismo es esa!? No debería de estar diciendo eso. Lo siento, mis pensamientos son propios de alguien con trastornos bipolares. Finalmente, el punto es el que escribí previamente. Me case o no me case, prefiero morir súbitamente a tenerme que amargar el resto de mis días viéndome morir poco a poco.”

Saludos cordiales.

BILLY BROWN

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