Segundas oportunidades

Ojalá yo también reciba segundas oportunidades.

Si usted, amable lector, sigue este blog con cierta periodicidad, habrá tenido la oportunidad de haber leído a mi compañero José Luis Hernández, quien ha contado en algunas ocasiones, una experiencia personal que lo acercó mucho a la muerte.

Él habla y menciona mucho, el agradecimiento que tiene con la vida por haber recibido una segunda oportunidad.

Todos los que lo conocemos, también agradecemos lo mismo ya que se trata de una gran persona y un fantástico ser humano.

La vida le otorgó una segunda oportunidad de vivir cuando tenía menos de 30 años pero, ¿Qué pasa si te encuentras con una situación de vida o muerte teniendo una edad mucho más avanzada?

Pues tengo una tía que pasó por eso.

A mi tía, hermana de mi papá, le diagnosticaron un cáncer terminal de pulmón hace unos ocho meses.

Me imagino que, si han pasado por algo semejante, conocerán perfectamente lo desagradable, triste y desgastante de estas situaciones.

Cuando nos notificaron la terrible noticia, nos dijeron que a mi tía le quedaban no más de 10 días de vida. Así que tuvimos que ir toda la familia, a su cuarto de hospital, donde yacía muy maltrecha, llena de tubos y con la cabeza rapada debido a las quimioterapias.

Se tuvo que pedir un permiso especial para que las autoridades hospitalarias permitieran el ingreso de tantos familiares en un cuarto tan reducido.

Y así fue. Fuimos todos a despedirnos de la tía Tencha, quien realmente mostraba una actitud envidiable. Estaba lista para irse. No se le veía hundida en la tristeza.

Han pasado ocho meses de eso y mi tía sigue con vida. Y no sólo eso, sino que está quizás más saludable que nunca. Tuvo que usar un respirador artificial ya que se cansaba muy rápido. Dejó su casa del distrito federal y se vino a vivir a mi Cuernita La Bella (así apodo yo a Cuernavaca).

Parece que el aire de provincia le sentó de maravilla e incluso hace un par de meses dejó de usar su respirador artificial. Maneja, va al súper y hace todas las cosas que una mujer de su edad puede hacer. Está 100% curada y libre de cáncer. ¿Cómo? Ni los médicos tienen una respuesta.

Pero yo si la tengo.

Mi tía se encuentra bien de salud ahora por la actitud con la que recibió dicha enfermedad. Y creo que es lo mismo que logró mi compañero José Luis.

Los dos sabían que su chamba en este mundo todavía no estaba concluida y lucharon con fuerzas por otra oportunidad. Ahora bien, mi tía es una mujer de más de 50 años, por lo que realmente nadie esperaba esa reacción tan positiva.

Tanto José Luis como mi tía Tencha, son un ejemplo de vida y de lucha que siempre voy a admirar.

Ojalá todos tengamos fuerzas y oportunidad de recibir una segunda oportunidad (para lo que sea) y la sepamos aprovechar de la misma manera.

Saludos cordiales.

Billy Brown

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