Sorpresas te da la vida

Yo soy uno de esos ciudadanos a los que realmente le desagradan los policías. Los federales, los del mando único, los municipales, los estatales, los de tránsito. El hecho que me hace odiarlos, además de mis múltiples malas experiencias con ellos, es que en vez de provocarte una sensación de seguridad cuando los ves, te provocan todo lo contrario; se siente como si ellos fueran los criminales. Y lo peor de todo, criminales con licencia para chingarte.

El día domingo, iba manejando mi ya longevo Fiesta ’07 acompañado de una gran amiga. Me disponía a ir a curar mi santa cruda comiendo unos exquisitos tacos estilo Villamelón (aunque a un precio más razonable) pero me faltaba una amiga más, por lo que decidí invitarla a través de un voice note en Whatsapp. Para mi desgracia, un policía de tránsito que se encontraba cuidadosamente escondido en una esquina, se percató de mi falta al reglamento de vialidad y decidió cazarme… ¡perdón! detenerme quise decir. Yo llevaba casi 24 horas sin alimentarme por lo que mi estado físico no era el óptimo y ni qué decir de mi humor.
Soy bastante conocido por mi fuerte temperamento y gran ausencia de paciencia así que mi amiga, bastante tensa, me rogó que por favor no “se la armara de pedo” al poli. Y de hecho no tenía la más mínima intención de hacerlo. ¡Yo quería ir a comer lo antes posible!

El policía, se acercó a mi vehículo y sin siquiera saludar me solicitó mis documentos. Yo no quería dárselos ya que sabía perfectamente bien que mi licencia estaba vencida.

Negué rotundamente el hecho de estar hablando por teléfono y sin embargo el policía tenía un as bajo la manga: “De cualquier manera sus luces de freno no sirven y eso también amerita multa”, me dijo. Corroboré que era cierto y no me quedó más opción que entregarle mi tarjeta de circulación y mi licencia caducada.

Se dio cuenta de inmediato sobre la fecha de vencimiento de mi licencia a lo que luego, luego expresó el ya famoso: “Uuuuuy joven… esta falta requiere llevar su vehículo al corralón.”

Me quedé estupefacto por unos segundos y cuando estaba por reaccionar de la peor manera, me dijo: “…pero bueno, sólo le voy a quitar su placa, pero le haré sus otras multas.”

El oficial se retiró hacia su motocicleta y empezó a llamar por radio y demás. Se hizo güey todo lo que pudo, esperando a que yo diera el primer paso para la realización de un soborno (o al menos eso creí). Después de unos largos 10 minutos, creo que se rindió, redactó la multa, me quitó la placa y volvió con su cara de amargado a entregarme mi multa. Ni siquiera la vi, la doble y la guardé y no hice más que emitir una muy hipócrita despedida al poli: “Gracias oficial, ha hecho usted muy bien su trabajo el día de hoy. Le agradezco porque me hizo darme cuenta de que mi licencia estaba vencida y que mis luces de freno no servían, así que le agradezco.” le dije. Pude notar en la cara del policía una enorme sensación de confusión y de duda por saber si yo estaba siendo honesto o con él o si sólo me estaba burlando y la verdad es que me estaba burlando de él. Estaba furioso porque una vez más, un policía me había detenido por algo que yo consideré injusto, además no había tenido las maneras decentes para dialogar conmigo y sobre todo porque a mi acompañante no le provocó más que miedo en vez de confianza. Para no hacer el cuanto largo, me fui a desayunar con mi multota, furioso, imaginándome la enorme cantidad de dinero que tendría que pagar por las tres infracciones que cometí.

Sorpresas te da la vida. Hoy llegué a la oficina de tránsito, desdoblé mi multa, la comencé a leer y me llevé la más grata sorpresa. ¡El policía de tránsito únicamente me multó por el mal funcionamiento de mis luces de freno! Dejó de lado las infracciones fuertes como el estar utilizando el teléfono al conducir y, sobre todo, el conducir con una licencia caducada. Las tres infracciones juntas me hubieras salido en casi mil pesos.

Hoy pagué únicamente doscientos veintisiete pesos, además cambió totalmente mi percepción e imagen sobre los temidos policías de tránsito.

Saludos cordiales

Billy Brown

maxresdefault

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s