¿Cara o tazo?

Papá, ¿juegas conmigo? Ven, mira, ella es Rosita, es mi hija ¿Me la cuidas en lo que voy al súper por su leche? No me pude negar a cuidar a mi nieta postiza. Mientras cuidaba a Rosita la examiné detenidamente. Los juguetes de ahora no se parecen casi nada a los que yo tuve – pensé – este plástico está fino y perfumado…no como los luchadores que me traía mi mamá…estaban bien chafas pero  bien chidos… ¿aún existirán?

Rosita me arrojó hacia una vorágine de recuerdos de mi infancia, en particular de mis juguetes:

Los primeros que vinieron a mi mente fueron esos luchadores de plástico. ¿Los recuerdan? De manufactura chafísima, aún con rebaba del plástico en la silueta de las manos, sus máscaras hechas con pintura que se desprendía apenas se daban el primer tope. Mis hermanos y yo peleábamos por tener a El Perro Aguayo, Rayo del Jalisco o Tinieblas. Eran artefactos divertidísimos. Algunos hasta traían su capa. Mi semblante dibujó una sonrisa al recordar aquellas reliquias. Me acordé de la avalancha amarilla que le regalaron a mi hermano, una original. Nos trepábamos hasta tres cuates en la avalancha y nos dejábamos ir en cualquier bajada. Algunas veces hacíamos carreritas y otras tantas amarrábamos del volante al Gori (el enorme perro samoyedo de mi abuela) para que nos llevara en el “trineo”. Toda mi generación porta con orgullo al menos una cicatriz, producto de no sujetarnos bien en una vuelta a bordo de nuestro mítico vehículo. Qué decir los G. I. Joe articulados. Verdaderos héroes, los tratábamos como tales, uno que otro había perdido un brazo o una pierna en las eternas batallas del traspatio. Cuando queríamos cavar un hoyo en tierra nada era más útil que la “Garra de Leono”, protagonista de los Thundercats. Si una piedra complicaba nuestro paso, la “Espada del Augurio” hacía su aparición para dejarnos “ver más allá de lo evidente”.  Después de un pleito entre los miembros de la pandilla, alguno se ofendía y se apartaba del grupo, tomaba entonces una pequeña tableta sellada de acrílico que figuraba una cancha de fútbol y un diminuto balín era la pelota. El “futbolito”, como era conocido, tenía que ser inclinado para que la pelota entrara en la portería una y otra vez. Cómo olvidar el sonido del balín rebotando dentro del futbolito.

Pero hubo un juguete en especial que, me atrevo a decir, es el más emblemático de mi época infantil: los Tazos. Pequeños círculos de estireno impresos con personajes de los Looney Toons que causaron furor en las primarias a principios de los 90. Venía un tazo en cada bolsa de Chetos, Churrumáis, Rancheritos, Pizzerolas, etc. A veces salía más de uno en una bolsa y lo presumías a todo el salón. Se jugaban sin mayor chiste: cada participante colocaba su tazo y se apilaba uno sobre otro. Por turnos se golpeaba la pila arrojándole otro tazo. Tras impactar el bonche de tazos, los que volteabas eran tuyos. Así de simple. Los poseedores de más tazos desgastados eran los semi-héroes del salón, pues indicaba que los habían ganado en una partida contra varios rivales. No se valía mojar los tazos apilados ni colocar tazos doblados, pero sí se valía golpear con dos o tres pegados. Cuando restaba sólo un tazo sin voltear, se valía “hacer uñita”. Frases como: “No, con fulanito no juego, es bien vago”, “El otro día le bajo todos sus tazos a sutanito”, “la maestra nos vio jugando en el salón y nos los quitó todos” eran muy comunes y divertidas con nuestros amigos en turno. Nuestros amados tazos, como todo, mutaron con el tiempo. Cambiaron de tamaño, material y hasta de forma. Sus estampados de Looney Toons fueron sustituidos por Pokémon, Los Simpson, Animaniacs, Don Gato y más. En fin. Todo cambio.

El momento fue súbitamente interrumpido por el regreso de la mamá de Rosita. Ya papi, ¿no lloró verdad? Le voy a dar su lechita para que ya se duerma. De vuelta en la realidad sólo quedan los recuerdos, pero muy buenos, sin duda.

Me siento satisfecho y orgulloso de pertenecer a esa generación. Extrañé aquellos años cuando las decisiones importantes las tomábamos sin rodeos, fácil, con un: ¿qué pides? ¿cara o tazo?

Adorable Pollito

el_santo

Bien chafas pero bien chidos

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